Huele a nieve y hace frío. Me fumo el último cigarrillo, mañana se acabó. Hoy me he acostado con el cuerpo revuelto y tras un duermevela infame me he levantado al frío que huele a nieve.
Estoy desvelada. Desvelada por mi turbulencia interior que me pide a gritos que haga algo. Algo por mi y para mi. Se lo debo a mi madre, que tal día como hoy hace 23 años, y teniendo justo mi edad, dejó de sufrir al fin. La vida es un regalo cada día que pasa y eso me desvela hoy, pero sólo hoy. Mañana espero que no me desvele más. Nunca más.
domingo, 10 de febrero de 2013
Huele a nieve
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