miércoles, 8 de junio de 2011

Márketing, Ventas, Publicidad, Imagen….de uno mismo.

Delante de mí está uno de los largos pasillos. Lo encaro. Piso fuerte. Muevo el culo. Me acuerdo de mi madre. Mi madre decía siempre que había que relajar las caderas y mover el culo al andar. Cuando andas así, te imaginas a ti misma erguida, pecho fuera, culo moviendo, relajo en la cara, seguridad en el gesto. Es genial. Es un instante genial.
Lo malo es que dura poco. Viro a mitad de pasillo. Abro la puerta del cuarto de baño y ahí está ella. Ahí está la yo que me mira desde el espejo. Me mira, y yo intento reconocerla. No es la yo que siento al andar. No es la que gesticula cuando hablo sola, como las locas. Es otra. Es Yo. Es la que me mira con desprecio cuando le digo a ese yo que tiene más ojeras de las que creo recordar tener, o la carne más blandita, o la mirada más lánguida y triste. Es la que me imita cuando cambio de postura y me miro el porte, pero no luce la ropa como la siento yo en mis carnes. Es otra. Es Yo.
Yo soy una persona de cuarenta años, que conoce bien el pasillo por el que anda, y que se mira al espejo. Yo soy una persona que lo ha hecho todo en la vida, y que no ha hecho nada, que ha decidido decidir y resuelto resolver. Esta es la persona que soy en un día cualquiera, en el que la vida transcurre con todo lo que ocurre. Y lo que ocurre es tantas cosas juntas, todas a la vez, todas luchando por ser el trending topic del día…
Hoy estoy bien. He decidido que estoy bien. Nopensarnopensarnopensar…. mi corazón se empeña en salírseme por la boca… ¿Quién me salva a mí de aquella que me mira desde el espejo?