Estoy de pie ante un acantilado, no se ve el fondo, no se ve el otro lado...¿Es lo desconocido? ¿Es la libertad?¿ Libertad para qué?¿Existe?
El viento me da de frente, aparta furiosamente el pelo de mi cara, y huele a limpio, a vida. Estoy con un pie fuera y ligeramente inclinada hacia delante, queriendo caer, pero no cayendo.
Me sujeta una cuerda invisible que me hace rozadura. Me sujeta para que no caiga.
La cuerda es mi hija, piel de mi piel, amor incondicional. La cuerda es la Casa Recipiente de lo que debe ser, lo que está contado, lo que es sabido. La cuerda es el Miedo, Gran Señor....
Quiero caer, sentir, correr. Correr para alejarme de mí, y poder llegar hasta mí.
Pero no me atrevo. ¿Y si después de todo, al caer, es todo más de lo mismo?
Hasta que no consiga caer, no lo sabré....