viernes, 4 de julio de 2014

Mareas

¿Sabes cuando haces el muerto en el mar y hay un suave oleaje... Cuando consigues superar el miedo a lo desconocido, al abismo que hay debajo de ti, a las oscuras criaturas que no controlas, y por fin te dejas mecer y te abandonas? ¿Ese placer de sentir que las corrientes acarician tu cuerpo y te hacen cosquillas en cada recoveco , que el pelo se mueve sobre el agua, ese inmenso placer que te hace sonreír...?
Es una marea que me revitaliza, que me hace ser feliz, que hace que mi cuerpo vaya y venga, vaya y venga...
Una marea que me arrastra sin remedio, a la que no quiero ni puedo oponer resistencia... que me marea y me marea y me marea...
El mar en mi vida es esa sensación de plenitud, de inmensidad, de placer e inmensa belleza...
Mi mar...eres tú.

domingo, 6 de abril de 2014

En un plano superior

En un plano superior quiero disfrutar. En un plano superior quiero quererme a mi misma. El plano superior significa para mi el no abandono. Y si me abandono, que sea con consciencia, alegría y disfrutando de ese momento.
En el plano superior voy a parar a escuchar mi cuerpo. A hacerle caso. Y conscientemente hacer todos los días algo para mejorar mi estado de amor a mi misma y bienestar.
Me voy a dar permiso para amar. Para cuidarme, para ordenar mi vida y para no preocuparme. Me voy a dar permiso para aceptar el amor de mi madre, para aceptar  la forma de mi cuerpo y para aceptar los regalos de mi vida.
Y quiero recorrer el camino con la gente a la que quiero, con mi hija, con mi amor...Y sin culpa de no hacer lo que quiero hacer.
Bienvenida a mi plano superior. Sin prisa, pero sin pausa.
Te quiero. 

domingo, 10 de febrero de 2013

Huele a nieve

Huele a nieve y hace frío.  Me fumo el último cigarrillo,  mañana se acabó.  Hoy me he acostado con el cuerpo revuelto y tras un duermevela infame me he levantado al frío que huele a nieve.
Estoy desvelada.  Desvelada por mi turbulencia interior que me pide a gritos que haga algo.  Algo por mi y para mi.  Se lo debo a mi madre,  que tal día como hoy hace 23 años,  y teniendo justo mi edad,  dejó de sufrir al fin.  La vida es un regalo cada día que pasa y eso me desvela hoy,  pero sólo hoy.  Mañana espero que no me desvele más.  Nunca más. 

lunes, 26 de marzo de 2012

Entro en la estancia, y mi cuerpo te localiza sin tener que buscarte. Una fuerza invisible me guía hasta ti, aunque yo no quiera ir hasta ti. Me coloco delante de ti. Ya está. No hay vuelta atrás. Si voy es porque necesito ir. Te miro a los ojos. Me hundo en tus ojos. Tus ojos se clavan en los míos. Me saludas. Hablamos. Sonreímos. Sonrojamos. Yo escucho lo que cuentas como si el sonido viniera de muy lejos. Realmente no me importa de qué hablamos. Mientras hablemos. Miento, sí me importa, las conversaciones son siempre interesantes, siempre interrumpidas, siempre frustradas. Pero me abstraigo de lo que cuentas, porque yo solo te observo. Observo tus ojos. Cómo y dónde miras. Cómo miras. Cómo se mueven tus labios. Cómo mueves las manos cuando gesticulas. Separas ligeramente los dedos al gesticular. Y empieza la sensación. La sensación física de necesitar estar cerca de ti. Me quema la distancia que nos separa. Pero no puedo hacer nada. Tú te acercas también. Te levantas, te acercas, me tocas un brazo. Tu mano está fría y suave, pero me quema la piel. Es breve, pero sigo sintiendo la huella de tu mano largo rato. Pienso en controlarme. Que no se me note la cara de lerda. Pero estoy tan a gusto mirándote, que realmente me da igual. Intento disfrutar al máximo el momento. Pasan los minutos, y no existe otra cosa para mi que mirarte. Mirar lo elegante que eres por dentro y por fuera. Mirar tu cuello, tu clavícula, tus hombros, tu estrecha espalda. Tomo consciencia de lo que hablamos. Sin evitarlo mando mensajes ocultos, no tan ocultos, pero tan ambiguos, que son inocuos, solo yo sé cuánto significan cuando te las digo. A veces pienso que sabes lo que me pasa, otras que no. Unas veces pienso que me miras como te miro yo a ti. Otras, que me miras, pero no igual que yo a ti. Y llega el momento cruel en el que hay que separarse. Volver al mundo. Mis momentos cerca de ti son como pequeños viajes de placer de los que vuelves renovado. Parece que haya estado siglos buceando en tu mirada, y a la vez ha sido tan corto.... Y no te lo puedo decir, porque ya nunca podré mirarte relajadamente, deleitándome, sintiéndolo, doliéndome... Ya nunca más, de hecho....

domingo, 4 de septiembre de 2011

No pensar


Restore del publicado el 17/11/2010

Para no hacer las cosas hay siempre muchas razones, y para hacerlas, pocas.

Esta frase no es mía, pero cuando la oí, pensé, cuánta razón!!

Pero suele ocurrir, que esas pocas razones para hacer las cosas, son poderosas y contundentes, pero nos da miedo conocerlas. Y pensarlas.

El ser uno mismo. Nos da miedo. A mí me da miedo. Pero cuanto más una misma me siento, mejor me lo paso.

Y es mejor no pensar qué soy yo, cómo soy, cómo es mi relación con las personas que quiero... Porque cuanto más me pienso, más me aburro, y cuanto más me aburro, menos soy yo misma...

Esta es una reflexión en neutro. No estoy eufórica, no estoy triste, no estoy escoria, no estoy contenta, no estoy arriba, ni abajo... Y me alegro de ello... Estoy equilibrada? Gran novedad. Habrá que disfrutarlo, igual que disfruto mis euforias, mis tristezas, igual que mis amores, y desamores...

¡Cuerda!


Restore del publicado el 29/09/2010


Lascivia…

Si lo repites muchas veces, no reconoces la palabra…

Sólo la primera vez, la palabra llena tu boca, y su significado abre las aletas de la nariz y dilata las pupilas…Sólo la palabra…

Locura…

Cuando piensas a menudo que vas a enloquecer, siempre encuentras la cuerda para mantenerte atado…Pero cuando no piensas en la locura, te engaña y te ciega, y no te muestra el juego hasta que ya estás perdiendo…

Amor…

Lascivia…

Cordura…

Sensatez…

Droga buena, es buena, pero es droga…y degrada…y degenera…y deforma…y depende…

Dónde está mi cordura, mi cuerda…mi cordura, mi cuerda….estoy loca de atar, ataduras, droga…

miércoles, 8 de junio de 2011

Márketing, Ventas, Publicidad, Imagen….de uno mismo.

Delante de mí está uno de los largos pasillos. Lo encaro. Piso fuerte. Muevo el culo. Me acuerdo de mi madre. Mi madre decía siempre que había que relajar las caderas y mover el culo al andar. Cuando andas así, te imaginas a ti misma erguida, pecho fuera, culo moviendo, relajo en la cara, seguridad en el gesto. Es genial. Es un instante genial.
Lo malo es que dura poco. Viro a mitad de pasillo. Abro la puerta del cuarto de baño y ahí está ella. Ahí está la yo que me mira desde el espejo. Me mira, y yo intento reconocerla. No es la yo que siento al andar. No es la que gesticula cuando hablo sola, como las locas. Es otra. Es Yo. Es la que me mira con desprecio cuando le digo a ese yo que tiene más ojeras de las que creo recordar tener, o la carne más blandita, o la mirada más lánguida y triste. Es la que me imita cuando cambio de postura y me miro el porte, pero no luce la ropa como la siento yo en mis carnes. Es otra. Es Yo.
Yo soy una persona de cuarenta años, que conoce bien el pasillo por el que anda, y que se mira al espejo. Yo soy una persona que lo ha hecho todo en la vida, y que no ha hecho nada, que ha decidido decidir y resuelto resolver. Esta es la persona que soy en un día cualquiera, en el que la vida transcurre con todo lo que ocurre. Y lo que ocurre es tantas cosas juntas, todas a la vez, todas luchando por ser el trending topic del día…
Hoy estoy bien. He decidido que estoy bien. Nopensarnopensarnopensar…. mi corazón se empeña en salírseme por la boca… ¿Quién me salva a mí de aquella que me mira desde el espejo?